Bañas tu cuerpo de luna radiante, transparente. Belleza de Quetzal raíz morena, café y mazorca. Planta y sol ancestral. Princesa Maya, expones tus pechos y el pudor se oculta bajo el agua del Atitlan. Sucumbes en el fuego quieto del volcán ahí cuando los ojos ajenos observan curiosos y fotografían tus huipiles tendidos en las mazorcas. Mientras cruzamos el lago hermano de la serpiente y el ten-ten bilu horadado la mapu del lafkenche por que son los mismos pliegues de tierra y barro donde te quisiera libre cristalina tras mí vergüenza y busco otras huellas para alejar mis pasos solo así podrás bañar tu vientre y el ombligo al sol. No quiero mis ojos descubriendo tus pechos quizás la rabia recorrerá tus venas por que los huincas y extranjeros sueñan con poseerte como poseen la tierra y levantan fauces luminosas trasnacionales bananeras y destruyen la multitud de almas indígenas en el culto de dios occidental y corroen lo único puro de la América tu cuerpo luminoso bajo la luna
en las aguas ancestrales de un lago sagrado para brillen tus ojos tu piel guayaba aun no violados por los occidentales.
¿ Te das cuenta amor? Es un silencio extraño, no ladran los perros con su voz dulce y en tono bajito decía mi compañera Laura. ¿ Mi amor, era una encerrona! Edificios en todos los sentidos, calles angostas. Ellos salían de compras ese día no habían protestas., su juventud era la rebeldia. Habia franco tiradores en los edificios y carabineros sellaban las esquinas. Era una ejecución premeditada. Desde aquel inicio se mantiene el silencio Luego disparos jóvenes corriendo ventanas aterradas, vecinos sollozando y mirando entre los cerrojos. tenían que amedrentar a los jóvenes. Ellos fueron los elegidos. Mamita Luisa tanto hemos llorado. Cuando acaricio a mis hijos no puedo evitar pensar en Uds. y egoístamente me inunda la felicidad al besar sus mejillas por que podía ser cualquier hijo o hija. los asesinados. Pero fueron ellos los hermanos Vergara tus amores Luisa Toledo por que eran de la Villa Francia participaban en la comunidades eren rebeldes de Miguel Enríquez. Que mejor lección y golpe dar una estocada joven y de paso matar de dolor a los viejos. A dolido, no tanto como a tu corazón Luisa o Manuel me dicen que tu casa esta abierta, que la primavera se alojo en ella para siempre que como mariposas revolotean los niños y niñas del barrio que te acompañan a alas compras y que llevan del otro extremo el lienzo. Te he visto con tanta fuerza castigar a los culpables y con tanta dulzura abrazar a los compañeros. A veces creo convencerme por que tanto crimen innecesario pues a ratos largos ratos somos felices tenemos convicciones y sueños. Dejara de ves en cuando unas flores en el silencio de los edificios si me lo permites para tus hijos. Camino altivo y con esperanza. Te cuento Luisa, Manuel compañera, compañero tengo dos nietas. Alegría y América.